Fenoxietanol, el lobo con piel de cordero

 

Laboratorio

 

Hoy vengo a hablaros del Fenoxietanol, y no voy a extenderme en su parte química, incomprensible para la mayoría, yo la primera, sino en la parte que de verdad nos interesa, cómo nos puede llegar a afectar ese componente.

 

Ya en su día se habló sobre los parabenos químicos y los efectos nocivos que podía acarrear, pues bien, eso me hizo comenzar una búsqueda en el pasado, para intentar esquivarlos. Me he topado con numerosos productos que cuelgan bien grande el cartel de “sin parabenos”, dejando entrever que son de lo más “natural” y poniendo en su lugar al hoy nombrado “Fenoxietanol“.

Como diria el dicho popular; “Es salir de guatemala para meterte en guatepeor” o “saltar de la sarten y dar en las brasas”.
El fenoxietanol no está para nada exento de riesgos, Skin deep (una base de datos de componentes cosméticos muy completa que se comprometen en informar de todos los efectos que puede producir cada sustancia a la que nos podemos ver expuestos) lo tacha de irritante y alergénico, entre otras afecciones.

La FDA (agencia del departamento de salud y servicios humanos de Estados Unidos) ya puso en sobre aviso hace unos años desaconsejando la aplicación de cremas que lleven ese producto en el pezón o en madres lactantes, pues consigue penetrar en el mismo y puede traspasar al bebé. Algo escalofriante de pensar sin duda.

¿Cuántos componentes químicos se irán acumulando en nuestro organismo con el pasar de los años? ¿y cuántos de ellos derivaran en enfermedades sin colocarlos como claro culpables de ello?.

Seguimos sin estar bien protegidos en este ámbito y la información que nos llega sobre ellos es bien escasa. En algunos países ya ha empezado a prohibirse su uso como por ejemplo Japón.

 

Por el momento, la única solución que nos queda , es evitarlos lo máximo posible y por suerte, tenemos maravillosas opciones ECO para ello. 🙂